El Viaje del héroe: escribe una novela en 12 pasos

El Viaje del héroe es, sin duda, la fórmula favorita de Hollywood. No es que funcione por sí sola. Ninguna estructura lo hace. Si fuera así, no habría películas como la soporífera Men in Black: International.

El problema es que El viaje del héroe causó tanto furor, que durante un tiempo los ejecutivos de la industria cinematográfica no aceptaban un guion si no utilizaba esta estructura. Así que, salvo que tus padres te prohibiesen ver la tele de niño, te han estado bombardeando con ella desde que dejaste de chuparte el dedo.

¿Es eso bueno? ¿Es malo? Yo creo que ni lo uno ni lo otro. Muchos escritores desconocen estas estructuras y son capaces de crear grandes historias.

Al aprender sobre ellas, no obstante, yo al menos siento que tengo más control sobre lo que escribo y cómo lo hago.

¿En qué consiste el Viaje del Héroe?

En mi entrada sobre la estructura básica de una novela, expliqué que toda historia puede resumirse en tres elementos: un personaje, que tiene un problema, y lo soluciona (o no).

El viaje del héroe, en ese sentido, no es muy diferente.

La idea básica de esta estructura narrativa es la siguiente:

  1. Tenemos un personaje, que abandona la comodidad de su vida y se ve obligado a enfrentarse a una situación a la que no está preparado.
  2. Antes de hacerlo, pasará por distintas pruebas. En cada una de ellas, obtendrá distintas habilidades, objetos mágicos o lecciones vitales, que necesitará para superar una prueba final.
  3. Si consigue superarla, demostrará que es digno de una recompensa que le permitirá recuperar su vida anterior, si así lo desea. De hacerlo, será más feliz que al principio de la historia.

Esta estructura puede verse en El señor de los anillos, Star Wars, Coco y muchas otras películas de Disney. También en narraciones como Cuento de Navidad y en docenas de mitos y leyendas de todo el mundo.

Su descubridor fue un mitólogo llamado Joseph Campbel, pero quien la popularizó fue Cristopher Vogler, de cuya versión hablo en esta entrada:

Las doce etapas del Viaje del Héroe, según Cristopher Vogler

Primera etapa: El mundo ordinario

En muchas historias basadas en El Viaje del Héroe se distinguir entre  el mundo ordinario y el mundo especial. En algunas obras, esta división es literal, aunque en otras puede ser más bien simbólica.

Por ejemplo, en la película de Coco, el pueblo del protagonista sería el mundo ordinario, y el mundo de los muertos el especial. En Enredados, la torre donde vive Rapunzel sería el mundo ordinario y todo lo que hay más allá de esta, el mundo especial. Y en una comedia romántica, el mundo ordinario podría ser la amistad entre el protagonista y su interés romántico. ¿Y el mundo especial? La posibilidad de entrar en una relación sentimental con los riesgos que ello conlleva.

Independientemente del tipo de historia que quieras contar, el mundo ordinario y el especial siempre aluden a dos realidades opuestas:

  • El mundo ordinario representa lo conocido, lo cómodo y lo seguro: una vida sin complicaciones.
  • El mundo especial representa la idea de lo desconocido: un lugar peligroso, donde no se posee el control y en el que pueden suceder cosas extraordinarias.

Segunda etapa: La llamada de la aventura

En algún momento de la historia debería suceder algo que le ofreciese al Héroe la oportunidad de abandonar el mundo ordinario. O, dicho de otro modo, su vida tranquila y aburrida.

Puede tratarse de un droide que dice «Obi Wan, eres mi única esperanza», de una carta traída por una lechuza, o de la llegada de un anciano con sombrero de pico. Pero también la oferta de un ascenso, o una reducción de plantilla que deja en el paro al protagonista.

La llamada de la aventura se trata, por tanto, de una posibilidad de cambio. A menudo se presenta de la mano de una persona, que asume el arquetipo del Heraldo, pero puede asumir muchas otras formas. Incluso es posible que un personaje reciba más de una llamada, y que deba elegir una de las opciones que se le presentan.

O que no tenga alternativa.

Los miembros de una tribu que vive en una tierra azotada por la sequía podrían, por ejemplo, verse obligados a seguir al Heraldo que habla de tierras más fértiles para no morir de hambre.

Tercera etapa: El rechazo de la llamada

Seamos sinceros. Los seres humanos somos bastante comodones. A la mayoría, la posibilidad del cambio nos inquieta a un nivel subconsciente. La tercera etapa se basa en estos miedos tan comunes.

Por supuesto, no todos los héroes tienen por qué rechazar la llamada. Algunos puedes aceptar la llamada de la aventura de forma inmediata.

Pero incluso estos héroes pueden verse sometidos a una presión externa que provoque este rechazo inicial. En Harry Potter los Dursley son quienes se niegan a entregarle a Harry la carta de Hogwarts.

Para que la historia pueda avanzar, es necesario que el Héroe acepte una llamada más tarde o más temprano. En caso contrario, difícilmente va a haber historia. Una estrategia habitual para garantizar que el protagonista acaba pasando a la siguiente etapa, es incluir una consecuencia a este rechazo. En el Episodio IV de Star Wars, se trata de la muerte de los tíos de Luke.

Sin embargo, el entusiasmo no siempre es bueno. Del mismo modo que retrasar la llamada demasiado puede traer consecuencias, lanzarse sin preparación a la aventura puede acarrear sus propios problemas. En algunas ocasiones rechazar la llamada puede ser la opción correcta, al menos en primer momento.

Un joven campesino que quiera vengar la muerte de sus padres a manos de un caballero lo tendrá difícil si viaja en burro y armado con una hoz. En caso de esperar, no obstante, podría cruzarse con un viejo juglar que, en su día, uno de los mejores maestros espadachines de todo el reino. Con la ayuda y enseñanzas de este juglar-mentor, sus posibilidades de éxito serán mucho mayores.

También es posible que el Héroe pueda recibir más de una llamada. En Las crónicas de Narnia: El león, la bruja y el armario, Edmund recibe dos llamadas diferentes. Por una parte, se encuentra con la Bruja Blanca, que le ofrece convertirse en su sucesor si le lleva a sus hermanos a Palacio. Por otra, el Señor Castor les habla de Aslan y les dice que deben reunirse con él.

Cuarta etapa: El encuentro con el mentor

En muchas historias, el héroe necesita una pequeña ayuda externa para conseguir salir del bloqueo de la fase anterior y poder iniciar su aventura. Para conseguirlo requiere de la ayuda del Mentor o Maestro.

Del mismo modo que en ocasiones rechazar una llamada a la aventura, por lo menos en principio, puede ser positivo, el Mentor también puede desear hacer daño al héroe o llevarle por mal camino. En Las escalofriantes aventuras de Sabrina (El mundo oculto de Sabrina en latinoamérica), por ejemplo, el arquetipo del Mentor recae sobre la profesora Wardwell. Esta agradable mujer, no obstante, es suplantada por una entidad maligna que sirve al Señor Oscuro en el primer episodio. Durante varios capítulos manipula a la protagonista y sus amigos en incontables ocasiones.

Lo más habitual es que el Mentor y el Héroe se conozcan de antemano o tengan algún tipo de relación, ya que esto facilita la confianza entre ambos personajes.

La labor del mentor es guiar al Héroe en la dirección correcta y darle las herramientas necesarias para adentrarse en el mundo especial. Es importante, no obstante, que tengas en cuenta que para que el héroe crezca como personaje de forma satisfactoria, es necesario que el mentor desaparezca en la segunda mitad de la historia.

Quinta etapa: La travesía del primer umbral

Si tomamos como referencia la estructura básica de una novela o guion cinematográfico (que es compatible y complementaria al Viaje del héroe), la travesía del primer umbral une la introducción de una historia con el nudo.

En esta etapa tiene lugar la consecuencia que habíamos mencionado en el rechazo de la llamada. Se trata de un suceso que obliga a nuestro personaje a tomar una decisión. En el caso de Harry Potter y la piedra filosofal, es la llegada de Hagrid. Para una persona que está enamorada de alguien de su trabajo, puede ser la oferta de un traslado a una sucursal en la otra punta de la ciudad. O, en el caso de la tribu que vive en un área en sequía puede ser la noticia de que sus habitantes no van a sobrevivir el próximo invierno.

Una vez el Héroe asume esta consecuencia, si es que crees necesario incluirla, llega el momento de tomar una decisión.

Aunque es posible que haya circunstancias externas que le influencien es importante que el Héroe tome la decisión por sí mismo y demuestre su determinación para lanzarse a la aventura.

En la historia sobre la tribu que he usado de ejemplo, el grupo de exploradores podría verse obligado a atravesar un cañón más allá del cual se extiende lo desconocido. Y en el romance de oficina, aunque el traslado coloca al Héroe entre la espada y la pared, de nada sirve si no reune el valor de pedirle a su interés romántico salir a tomar algo.

El guardián del umbral

El guardián del umbral es una figura recurrente en esta etapa del Viaje del Héroe. Se trata de un personaje (aunque puede ser otra circunstancia) que pone a prueba de forma directa la determinación del protagonista y, de algún modo, comprueba que el personaje es digno de adentrarse en el mundo especial.

En la primera novela de Harry Potter, por ejemplo, el guardián del umbral no está representado por una persona, sino por la escena en la que Harry va a ver al señor Ollivander para comprar su varita. Como bien dicen: «la varita escoge al mago, y no viceversa». Por mucho que Harry quiera formar parte del mundo mágico, sin varita le habría sido imposible ir a Hogwarts.

A veces, este guardián puede converitrse en aliado del Héroe. En Enredados, por ejemplolos maleantes de la taberna del Patito Frito (o Modosito en latinoamérica), hacen de guardianes del umbral y más adelante se convierten en aliados de Rapunzel.

Otra opción, es que el guardían del umbral sea el propio Mentor, que pone al Héroe a prueba.

Sexta etapa: Las pruebas, los aliados y los enemigos

Al superar la quinta etapa, el Héroe entra en el mundo especial. Allí conocerá a otras personas, se enfrentará a varias pruebas y tendrá que superarlas si quiere cumplir con sus objetivos.

El primer paso para cualquier Héroe que se precie es comprender las normas que rigen el mundo especial. Si el Mentor viaja con él, puede facilitarle información o continuar su adiestramiento y, en caso contrario, puede haberle dado instrucciones para hacerle el viaje más fácil.

También es el momento idóneo para que el personaje se cruce con personajes que pertenecen a este mundo especial, que podrían ayudarles o causarle problemas más adelante.

En el caso del romance de oficina que he utilizado de ejemplo, esta sexta etapa podría estar representada con la primera cita. El Héroe podría descubrir que la persona de la que se ha enamorado es bastante diferente de lo que creía y tendría que aprender a tratarla en este nuevo contexto.

Como enemigo, podrías introducir otra persona que comparta su interés. Y, como aliado, un camarero que auxiliará al Héroe y le ayudará a deshacerse de este rival cuando aparezca en la cena.

Al igual que en el resto de etapas, tú decides su extensión. Depende de la longitud y del tipo de historia. En El señor de los anillos, por ejemplo, esta etapa ocupa todo lo que sucede (al menos a Frodo), desde que se forma la comunidad y parten de Rivendel hasta que llegan a los alrededores de Minas Morgul. En otras obras, en cambio, puede durar una escena.

Séptima etapa: La aproximación a la caverna más profunda

Una historia suele estar definida por dos o tres momentos de especial impacto. En el viaje del héroe, estos son el cruce del primer umbral (primer punto de giro en la estructura básica), la odisea o calvario (punto medio en la básica) y finalmente la resurrección (o segundo punto de giro), que sirve de clímax y resolución del problema del personaje.

La aproximación a la caverna más profunda es la cadena de acontecimientos que lleva al Héroe a sufrir esta crisis.

En muchas historias, esta aproximación puede ser literal. Entrar en la base o los cuarteles del enemigo es bastante habitual en las historias de aventuras y de espías. En Indiana Jones y el arca perdida, por ejemplo, el Héroe se adentra en la zona donde los nazi están excavando para conseguir el arca. Y en el Episodio IV de Star Wars, el grupo protagonista se infiltra en la Estrella de la Muerte para encontrar a Leia y obtener los planos.

Octava etapa: La odisea (o el calvario)

Como su propio nombre indica, este suele ser el momento de la historia donde el Héroe lo pasa peor. Es habitual que aparezca otro guardián del umbral en el paso de la séptima etapa a esta.

En Harry Potter y la piedra filosofal Harry, Ron y Hermione deben cruzarse con Fluffy, el perro guardián de tres cabezas, antes de poder adentrarse en la zona donde se esconde la piedra filosofal.

Durante toda la novela, este área ha estado llena de misterio. Más aún que el resto del colegio. En muchas historias, hay un lugar así, que sirve de núcleo del mundo especial. Muchas de las novelas de Harry Potter tienen un lugar así: en el segundo libro, se trata de la Cámara de los Secretos, y en el tercero es la mansión encantada a las afueras de Hogsmeade.

El simbolismo más habitual de esta etapa, es la idea de la muerte y la resurrección. Lo cual puede ser literal, casi literal, o metafórico.

  • Literal: La sexta temporada de Juego de Tronos termina con la muerte de Jon Nieve y la séptima temporada empieza con su resurrección. En el Kingdom Hearts original, Sora se sacrifica para devolverle el corazón a Kairi, que le resucita después de una secuencia en la que controlamos al sincorazón del protagonista.
  • Casi literal: Todas esas escenas donde un personaje casi se despeña, o le disparan y la bala impacta en su petaca, una biblia o un reloj de bolsillo. También cuando Starlord está a punto de morir en el espacio después de quitarse su máscara para salvar a Gamora en Guardianes de la Galaxia.
  • Metafórica: El personaje supera su mayor temor o se sobrepone al defecto en el que se basa su conflicto interno. El «viejo» Héroe desaparece y es sustituido por una versión mejorada de sí mismo.

Novena etapa: La recompensa

Ya ha pasado el que podemos considerar el punto más bajo de la novela, el momento en el que parece que el Héroe va a fracasar y que no queda esperanza. Lo habitual, después de esta escena de tensión, es que el personaje reciba algún tipo de «premio» por los riesgos que ha asumido y el sacrificio que ha cometido.

Esta recompensa no tiene que ser material. Tal vez el protagonista haya obtenido un nuevo aliado durante la etapa anterior. También es posible, que a consecuencia de la crisis él haya aprendido una lección importante que le permitirá terminar el viaje con éxito.

Volvamos a la historia romántica, que ya hace dos o tres etapas que no aparece. Veamos como podrían quedar estas tres etapas:

  • Aproximación a la caverna más profunda: el protagonista ha empezado a salir con su interés romántico. No obstante, empieza a ver cosas en su nueva pareja que no le gustan. Se calla, o intenta que la otra parte cambie de forma velada. La tensión va aumentando.
  • La odisea: un error, en apariencia sin importancia, provoca una fuerte discusión. Rompen. Después de un par de capítulos hecho polvo, va al bar donde trabaja su amigo el camarero. Este le escucha, y le ayuda a llegar a la conclusión de que ha sido un poco imbécil y debe aceptar a la otra persona tal y como es.
  • La recompensa: pese a haber aprendido la lección, aún hay otro problema. El protagonista vio a su pareja con el rival en ese mismo bar hace unos días. Cuando se lo diga al camarero, este le confirmará que era una comida de trabajo.

Al igual que la séptima etapa, la Recompensa es un buen momento para introducir una escena donde los personajes descansan o recuperan fuerzas para el último trecho de viaje.

Décima etapa: El camino de regreso

Llegados a este punto, el Héroe ya tiene lo que venía a buscar, y debe decidir si inicia el camino de vuelta a casa o a su rutina, si se queda en el mundo especial, o si le ha gustado esto de la incertidumbre y quiere vivir una nueva aventura con todos los riesgos que esta conlleva.

En caso de que el villano de la historia todavía tenga ganas de dar guerra, esta etapa puede utilizarse para generar tensión y encauzar la historia en dirección al clímax. Puedes hacer que el Héroe baje la guardia, plantar la duda en el lector, hacerle creer que está volviendo a las viejas costumbres y separarle de los aliados que ha hecho a lo largo del camino, entre otras muchas cosas.

Si no quieres bajar el ritmo de la historia, otra posibilidad es que esta etapa consista en una persecución. Si el villano ha conseguido escapar, el Héroe y sus aliados podrían perseguirle para frustrar sus planes de manera definitiva.

Undécima etapa: La resurrección

Como ya adelanté en la octava etapa, esta es la prueba final a la que se somete el Héroe, que la obliga a demostrar que el cambio que experimentó durante la Odisea es algo permanente y que ha interiorizado todo lo aprendido durante su estancia en el mundo especial.

Si tu obra tiene un villano o un rival al que el Héroe debe derrotar, y consiguió escapar la última vez, este es el momento de que gane de forma definitiva.

También es el último momento en el que la aventura puede fracasar. Debido a que este es el momento de máxima tensión de la historia, donde el protagonista se lo está jugando todo, tanto el fracaso como el éxito son permanentes. Un detective que juró hacer las cosas de forma diferente y colaborar con la policía en lugar de tomarse la justicia por su mano, podría acabar encarcelado si cede a la tentación de matar al asesino que ha vuelto para vengarse por frustrar sus planes.

Una idea bastante recurrente en esta etapa, es la necesidad de realizar algún tipo de sacrificio a cambio de poder superar esta etapa. En la Historia Interminable, por ejemplo, Bastian debe renunciar a su último recuerdo, su nombre, para poder abandonar Fantasía y regresar a casa. El Héroe puede verse obligado a sacrificar algún objeto, los poderes que recibieron en el mundo especial, a un ser querido, o incluso su propia vida.

En los videojuegos de la saga de Uncharted, por ejemplo, Nathan Drake suele verse obligado, al final de la aventura, a sacrificar el tesoro que ha estado buscando para proteger a uno de sus seres queridos.

La duodécima etapa: El retorno con el elixir

Después de que el personaje haya demostrado (o no) que está a la altura de las circunstancias, llega el momento de cerrar tu historia. El retorno con el elixir tiene ciertas similitudes con la novena etapa del Viaje del Héroe, la recompensa. El personaje ha vuelto al mundo ordinario, dispuesto a compartir lo que ha aprendido u obtenido durante el viaje. Esta voluntad de ayudar a otros es, más que ninguna otra cosa, lo que cimenta su posición de Héroe en muchos cuentos y mitos antiguos.

Esta etapa constituye la mayor parte del desenlace. Una analogía que Vogler utiliza en El viaje del escritor y que me parece muy acertada, es que el nudo es el momento de la novela en el que las tramas y conflictos de los distintos personajes se enredan y entrelazan, hasta ser desatadas en las últimas páginas.

Lo que quiere decir con estas palabras, es que el desenlace es el momento de asegurarse de que no solo la trama principal, sino también las secundarias, han quedado resueltas. A veces, tus lectores pueden sentirse atrapados por las desventuras de un personaje secundario y sentirse decepcionados o indignados si no le das el cierre apropiado. Eso no significa que no puedan quedar misterios por resolver al final de tu novela, ni mucho menos. Introducir un final abierto, es una opción perfectamente válida.

6 comentarios en «El Viaje del héroe: escribe una novela en 12 pasos»

  1. La mejor explicación de El viaje del héroe que he encontrado hasta la fecha y créeme que no han sido pocas las que he leído.

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    • ¡Hola Noelia! Me alegra que la entrada te haya servido. Muchos de la información más teórica está basada en El viaje del escritor, pero como los ejemplos eran de películas antiguas, mientras leía me esforcé por reflexionar y buscar equivalentes en historias que conociese mejor.

      Muchos de esos ejemplos los he utilizado en esta entrada. Está bien saber que sirven a otras personas.

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    • Hola, Cesar. Muy buena suerte con vuestro proyecto. Desde hace un tiempo, me parece interesantísimo cómo el marketing y la escritura creativa se entrecruzan. Lo cierto es que, al final, ambas buscan lo mismo: despertar emociones.

      Un saludo,

      Raúl Alcantarilla

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