5 manga y anime de fantasía medieval

Hoy en día parece que haya una especie de fiebre del oro con eso de la literatura fantástica. Netflix, Amazon y el resto de plataformas de streaming están deseosas de replicar el éxito de Juego de Tronos y se han lanzado casi a la desesperada en busca de sagas literarias que explotar. 

En esta entrada, no obstante, no quiero hablar de este tipo de superproducciones, sino de diferentes animes de fantasía medieval, series publicadas al otro lado del mundo, que es muy posible que te gusten si eres un fan de la literatura fantástica. Porque existe mucho mundo y mucho fantasía más allá de Hollywood.

Animes de fantasía medieval

Spice and Wolf

Spice and Wolf es una anime de fantasía medieval con dos protagonistas: Lawrence y Horo. El primero es un mercader ambulante con fobia a los lobos que, un día, hace una parada en un pueblo donde se celebraba el festival de la cosecha. Al volver a su carromato, no obstante, descubre que Horo se ha escondido en la mercancía. 

Después de descubrir que es la deidad pagana que el valle adoraba en tiempos pasados, ambos llegan a un acuerdo: ella le acompañará en sus viajes, trayéndole buena fortuna en los negocios. Él, a cambio, la llevará a su tierra natal, a cientos de kilómetros de distancia. 

La obra, en lugar de centrarse en la acción y la magia, pone el foco en cómo funcionaba el comercio en la Edad Media. Cada una de las dos temporadas de la serie consta de tres arcos argumentales separados, donde estos personajes se verán envueltos en distintos entuertos, conspiraciones o complejos tratos comerciales. La profundidad con la que trata esta temática es, sin duda alguna, uno de sus puntos fuertes. 

El otro es, en mi opinión, la relación entre ambos protagonistas. La serie sufre, como tantos otros animes, de tener un protagonista demasiado denso, y en muchos momentos la relación avanza más despacio de lo que habría preferido. Más allá de la atracción que puedan sentir el uno por el otro, la forma en la que se va establecimiento un vínculo de intimidad y confianza poco a poco, mostrando cómo los personajes superan los miedos y prejuicios que tienen sobre el otro, es una auténtica delicia. 

Cuentos de Terramar

Se trata de una adaptación de la tercera y cuarta novelas de la saga literaria de Terramar de Ursula K. Le Guin. Si me has leído en Instagram o has visto mi reseña sobre los dos primeros libros de esta saga, probablemente te hayas dado cuenta de que esta autora me encanta. 

La película fue producida por Studio Ghibli y fue el debut como director de Goro Miyazaki, hijo del legendario fundador de este estudio de animación. 

Si tienes un mínimo de interés en los libros, pero aún no te los has leído, te recomendaría que no lo hicieras, dado que la obra adapta elementos de la tercera y cuarta parte, pero también toma ideas e incluye a personajes de los libros anteriores, por lo que te puedes llevar algún spoiler. Se trata, además, de una adaptación bastante libre, que en ocasiones rema en dirección opuesta a lo que la autora quería expresar cuando elaboró los libros originales, como la propia Le Guin expresó en una entrada de su blog que he traducido al español

¿Significa eso que es una mala película? Tampoco diría eso. El largometraje no es, ni de lejos, el mejor de Ghibli, pero es entretenido y tiene algunos paisajes y momentos que, como todas las películas del estudio, te quitan el aliento. En caso de que quieras verla, está disponible en Netflix. 

Berserk

Probablemente uno de los mangas y animes de fantasía medieval más conocidos por su impresionante apartado artístico y su historia, en ocasiones, excesivamente oscura. La obra sigue los pasos de Guts, un muchacho que se convierte en mercenario con una espada casi tan descomunal como su deseo de venganza, que padece una maldición que hace que le sigan todo tipo de criaturas. 

La serie, en general, está dividida en dos partes: 

La primera combina al Guts más vengativo, hosco y solitario que caza bestias y persigue a su mortal enemigo, al tiempo que vas aprendiendo más de su pasado y cómo llegó a ser quien es ahora. Habrá quien la defienda como la mejor, pero en ocasiones es demasiado oscura y peca de ese deseo de causar shock tan propia de mucha fantasía oscura noventera, con violencia excesiva, en ocasiones sexual, sangre, vísceras, gente amargada… en fin, ya me entiendes.

La segunda mitad de la serie es la que más me gusta. La obra sigue siendo oscura, pero la personalidad de Guts se suaviza un poco y, al viajar acompañado, la atmósfera se vuelve menos rabiosa y opresiva. También se nota una mayor madurez y sensibilidad en su autor, Kenta Miura. 

El autor, lamentablemente, falleció en el año 2021 y, hasta donde sé, la editorial que publicaba la serie no ha planteado la posibilidad de continuarla, ya fuera en manga, anime u otro formato, por lo que da la impresión de que quedará inconclusa, pese a que se encontraba cerca de su final. 

La heroica leyenda de Arslan

Este anime de fantasía medieval está basado en el manga del mismo nombre de Hiromu Arakawa, la misma autora de Full Metal Alchemist, y que a su vez se basa en una saga de novelas publicada originalmente en las décadas de los 90. 

La obra se sitúa en un continente ficticio, en cuyo centro se encuentra Pars, una potencia esclavista, cuya prosperidad se basa en dos cosas: está en el centro de una importante ruta comercial, y posee un poderoso ejército que la da un constante influjo de mano de obra de los reinos vecinos. Su protagonista, Arslan, es el príncipe heredero de este país, que después de una derrota militar se verá obligado a luchar por recuperar el trono en la clandestinidad. 

Como puedes imaginarte por mi descripción, este anime de fantasía medieval trata temas complicados, como el nacionalismo, la esclavitud o el fanatismo religioso. ¿Lo hace bien? En líneas generales, sí, pero podría mejorar. En ocasiones, da la impresión de que la obra se esfuerza demasiado en mostrártelo, dejándole un regusto moralizante que no noté en Full Metal Alchemist.

Se trata, en cualquier caso, de un anime de fantasía medieval más bien sobrio y seriote, sin mucho del humor fácil que usan muchas series, con una buena dosis de conspiraciones políticas, asedios y batallas a gran escala y unos combates de espada relativamente realistas. Al menos durante los primeros episodios. Conforme avanza la serie, sí que es cierto que empiezan a aparecer más personajes y situaciones que sirven de alivio cómico.

Si quieres verla, está disponible en Netflix, al menos en España. 

Dororo

Este anime de fantasía medieval está ambientado en Japón, durante el período Sengoku (que abarca, desde mediados del siglo XV, hasta unas décadas entrado el XVI), y tiene a dos protagonistas: Dororo y Hyakkimaru. Este último es el hijo de un noble, cuyo padre realizó un pacto con unos demonios para expandir sus tierras, poder e influencia. 

A causa de este pacto, Hyakkimaru nació sin brazos, ni piernas, ni ojos, ni la mayoría de sus sentidos y órganos. A lo largo de la serie, recorrerá las tierras de su padre con su incansable compinche buscando a estos demonios para recuperar las distintas partes de su cuerpo que le fueron arrebatadas. Más allá de la acción, la serie tiene un núcleo emocional bastante fuerte: al principio, Hyakkimaru es poco menos que un autómata; el contacto con Dororo y otros personajes, en cambio, va haciendo que recupere sus emociones poco a poco. 

Al igual que Arslan, es más bien serio. La presencia de Dororo, no obstante, da un toque más ligero y divertido a este anime de fantasía medieval, que también cuenta con una animación bastante bien hecha, así como unas canciones de apertura y cierre que a mí al menos me encantaron. 

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