Tres formas de clasificar los subgéneros de la literatura fantástica

Si me preguntases cuántos libros hay de fantasía, te diría: “Pf, ni idea”. Es probable que haya decenas de miles. También cientos o miles de autores. De modo que, para hacernos la vida más fácil con el paso de los años se han ido creando distintos subgéneros de literatura fantástica. 

En esta entrada, más allá de decirte los que hay, he intentado agruparlos en tres grandes categorías: no pienses en ellas como algo cerrado, porque ni soy filólogo ni quiero estar cuatro años estudiando para serlo, sino en tres archivadores, cada uno con sus propias carpetas, que he organizado para hacernos, a ti y a mí, la vida un poco más fácil.

3 formas de clasificar subgéneros de la literatura fantástica

Subgéneros de la literatura fantástica, según el periodo en el que estén inspirados

Cuando uno piensa en una novela fantástica, la imagen que nos suele venir a la cabeza suele tener magos de sombrero picudo, caballeros, dragones y demás imágenes propias de la Edad Media. 

Normal. Si es que las obras más conocidas del género pertenecen a este periodo. 

Existe, no obstante, mucha literatura de este género más allá de la fantasía medieval “de toda la vida”, de la que te traigo algunos ejemplos, si bien hay muchos periodos que no cubro.

Fantasía prehistórica

Aquí voy a dar mi punto de vista: dado que el rasgo principal de la prehistoria es que no existía la escritura y, por tanto, existe poca información sobre este periodo, cualquier novela ambientada en esta época cae en el saco de la fantasía. 

Si alguien opina lo contrario, es libre de escribirlo en la cajita de comentarios. 

El principal ejemplo de novela de fantasía prehistórica es la saga de Hijos de la Tierra, cuya primera parte igual te suene: se llama El clan del oso cavernario. Estos libros ofrecen una reconstrucción cuidada y creíble de la época, así como de los dos homínidos predominantes de esa época, los neandertales y los cromañones. 

Bastante más cerca de la historia actual, se encuentra la obra de Conan el bárbaro, una serie de relatos ambientados en un periodo ficticio del neolítico, y muchas obras obras que aparecen en esta entrada de El último puente. 

Fantasía clásica

Abarcaría aquellas obras que están ambientada en la época de la Antigua Grecia y Roma. Un ejemplo sería El corazón de Démeter, una novela juvenil que reseñé hace un tiempecillo , así como las novelas de Circe y La canción de Aquilles de Madeline Miller.

En las obras de este tipo, como bien te puedes imaginar, van a haber un sinfin de criaturas extraídas de su mitología y es probable que aparezca alguno de los dioses griegos haciendo de las suyas.

Así que mucho ojo, porque estamos hablando de un panteón que hizo a la mayoría de las ciudades griegas ir a una guerra por los resultados de un concurso de belleza.

Portada de La canción de Aquiles de Madeline Miller

Fantasía medieval

Probablemente el subgénero de la literatura fantástica por excelencia, así que no me voy a centrar mucho en él, ya que los ejemplos son innumerables. Ahí tienes El señor de los anillos, Canción de Hielo y Fuego, La saga de Geralt de Rivia y Narrenturm, ambos de Andrej Sapkowski. Esta última, además, combina elementos de la ficción histórica con otros fantásticos. 

Más allá de la fantasía con un corte más occidental, en esta web he hablado de Leyendas de los Otori, una saga de novelas fantástica ambientadas en el Japón feudal. A continuación tienes mi reseña de su primer libro, El suelo del ruiseñor.

Fantasía victoriana o steampunk

Se trata de obras influenciadas, principalmente, por la primera revolución industrial, la tecnología de vapor y la inglaterra victoriana. La novela Maquinas Mortales, adaptada al cine en 2018, es un ejemplo de esto. 

También es un ejemplo de fantasía victoriana el mundo de Lyra en la trilogía de La Materia Oscura.

La primera novela, Luces del norte (o La brújula dorada) transcurre en una versión alternativa de nuestro mundo, en Reino Unido y el Ártico e incluye inventos como el barco de vapor, el zepelín y el globo aerostático, los cuales entremezcla con una civilización de osos polares parlantes, brujas y mundos paralelos.

Wuxia

Portada de El nacimiento de un héroe

Se trata del subgénero por excelencia de la literatura fantástica en china, a la altura de la medieval en occidente, en el que solo conocemos al wuxia por el cine y el comic oriental. 

Las novelas wuxia están ambientadas en el mundo real en algún periodo de la historia de China, y entremezclan elementos reales con poderes místicos y artes marciales.

¿Te suenan esas películas asiáticas en las que los protagonistas dan saltos imposibles y parecen trapecistas más que espadachines? Eso, precisamente, es el wuxia

Si quieres descubrir más sobre este género, Salamandra publicó hace poco en España El nacimiento de un héroe, el primer libro de una trilogía clásica de este subgénero de literatura fantástica.

Está ambientado en el siglo XIII chino, en la época del Genghis Khan y muestra el enfrentamiento entre China y las tribus mongoles y, pese a formar parte de una trilogía, puede leerse de forma independiente. 

Es de lo primerito que nos llega de este subgénero fantástico, así que te recomiendo que lo leas, aunque solo sea por curiosidad. 

Subgéneros de la literatura fantástica según su temática

En este apartado, incluyo a las novelas según aquel elemento que, en mi opinión, define sus contenidos. Puede ser, por ejemplo, el tipo de conflicto de la obra, o del tono del libro. Ten en cuenta que es posible que en este apartado no estamos lidiando con absolutos.

La saga de Geralt de Rivia, por ejemplo, es una serie de novelas de fantasía épica, pero también es una obra que destaca por la crudeza de su mundo y con buenas dosis de humor. Más allá de tus gustos, deberías preguntarte. ¿Cuál de sus rasgos es más importante?

Fantasía épica

Aquí es donde incluiríamos aquellas novelas en las que el destino del mundo está en juego. Tradicionalmente, estas obras solían tener un conflicto muy claro y definido entre el bien y el mal.

El problema, no obstante, es que el mundo rara vez tiene bandos tan determinados, por lo que en las últimas décadas esto se ha ido matizando.

En Imperio final, el primero libro de Nacidos de la Bruma (cuya reseña puedes leer aquí), por ejemplo, el grupo protagonista es una banda de ladrones, que desea matar al emperador inmortal que dirige el mundo con mano de hierro. Su estructura, en muchos casos, recuerda a películas de atracos como Ocean’s Eleven, inspiración que el propio Sanderson ha reconocido en su canal de Youtube.

El wuxia, por cierto, que mencioné un poco más arriba, suele enmarcarse en la fantasía épica más tradicional, con esa lucha del bien y del mal y sus personajes con estrictos códigos éticos.

Fantasía cómica

El mayor exponente de este subgénero de la litetura fantástica es, sin lugar a dudar, Terry Pratchet, autor de la saga de Mundodisco y, junto a Neil Gaimon, de la novela de Good Omens, que hace unos meses recibió una adaptación a televisión en Amazon Prime Video.

La saga de Mundodisco tiene muchos, muchos libros, varias decenas de ellos. Demasiados para contártelos aquí: la mayoría son independientes, si bien existen pequeñas subsagas con personajes y ambientaciones comunes.

En cualquier caso, y dado que no soy experto en estas cuestiones, os dejo este vídeo de Marios Tale, que incluye una guía de lectura del universo fantástico de Terry Pratchet.

Fantasía oscura o grimdark

¿Recuerdas cuando te dije que la mayoría de la gente no ve el mundo como una lucha entre un bien y mal absolutos? Llévalo al extremo, y tienes la fantasía oscura o grimdark..

El ejemplo más claro es, sin duda alguna, Canción de Hielo y Fuego en cuanto a libros, y Berserk en lo que a manga se refiere. Personalmente, no es un género del que vaya a traer demasiado. No es que necesite que todo en mi vida sean arcoiris y algodón de azúcar, pero la vida puede ser lo bastante grimdark a veces, como para añadirle más negro cuando te sientas a leer.

Fantasía urbana

Su rasgo más destacado es que están ambientadas en una ciudad o varias ciudades, en la que lo más habitual es que empiecen a suceder cosas extrañas y de naturaleza fantástica, en lugar de en parajes más naturales. Es bastante habitual que estas obras están ambientadas en la actualidad, aunque existen casos donde se ambientan en otros periodos históricos, pasados o futuros.

Un ejemplo bastante conocido de este subgénero son las novelas de Percy Jackson, que combinan los mitos griegos con una ambientación en el mundo actual. También American Gods de Neil Gaiman. Muchos cómics, películas y series de superhéroes, también podrían clasificarse como fantasías urbanas.

Fantasía de portales

Los ejemplos más claros de este subgénero de literatura fantástica son Las Crónicas de Narnia, La historia interminable y los tropecientos animes en los que los protagonistas se reencarnan en otro mundo.

Se trata de obras en las que confluye un mundo extremedamente parecido al nuestro con un mundo fantástico. Lo más habitual es que sus protagonistas sean personajes de nuestro mundo que, al entrar en contacto con algún objeto de naturaleza mágica (o tecnológica) pueden viajar al mundo de fantasía en el que se ambienta la obra.

Si bien no pueden considerarse como una fantasía de portales «pura», las sagas de Harry Potter y Artemis Fowl se podrían incluir en esta saco.

El mundo fantástico de estas obras forma parte del mismo planeta que el nuestro, pero este mundo fantástico es completamente distinto en cuanto a cultura y tecnología, y sus habitantes se esfuerzan por mantenerlo en secreto.

Subgéneros de la fantasía según la edad de su público

La forma más básica de averiguar a quién está dirigido un libro es buscar la edad de su protagonista. Este método, no obstante, falla casi tanto como una historia de feria. La historia interminable, técnicamente, es una obra para niños.

Pero yo, al leerla con 11 años no me enteré ni de la mitad de lo que estaba pasando. Y a alguien joven, mucha de la crítica a la Iglesia que aparece en La Materia Oscura se la va a escapar.

La forma más adecuada de discernir cuál es el público de una obra, es analizar qué problemas tienen los personajes. ¿Quién crees que va a sentirse identificados con ellos?

Si el libro trata cuestiones como el primer amor de un adolescente, su despertar sexual o la búsqueda de un lugar en el mundo, es probable que sea juvenil, como sucede en la mayoría de los libros de Laura Gallego.

En Internet, la gente suele dividir la literatura infantil y juvenil entre middle grade (para 9-12 años), young adult (entre 12 y 17) y new adult (17+ años): esta te puede servirte para buscar hashtags, pero no la uses con el librero de tu barrio, no sea que piense que estás liberando a un ser de ultratumba.

¿Y si el libro tiene un público adulto? Pues no se añade nada. Simplemente es novela fantástica.

Incluso con esta división que, ojo, no es perfecta, va a haber ocasiones en la que coincidan dos géneros de la misma «caja». ¿Se te ocurre algún ejemplo? ¿Hay algún subgénero que haya pasado por alto o alguna obra que me haya dejado en el tintero? Si es así, dímelo en los comentarios.

Deja un comentario